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domingo, 12 de diciembre de 2010

DE LA TENTACION AL PECADO DE LA COMIDA DEL CONVENTO DE SANTA CLARA DE MERIDA - VENEZUELA. 1651-1874


1era parte:


De la Cocina y sus Instrumentos.

La cocina del monasterio era amplia, dividida en dos ambientes, la cocina propiamente dicha y los hornos separados de ésta. En la primera, se hallaba la estufa, que consistió en una armazón de ladrillo y mampostería, con hornillas de hierro, en el interior de la misma se introducía la leña, mientras en un extremo se ubicaba la chimenea que absorbía el humo que despedía la madera al hacer combustión. Las hornillas se componían de un aro y una tapa, ésta, se retiraba el aro y sobre este se colocaba la olla, generalmente los aros y tapas que conformaban las hornillas eran de diferentes dimensiones para permitir colocar ollas grandes y chicas.
Las monjas emplearon una batería de cocina que le permitió los exquisitos platos que le nutrieron por más de dos siglos, conformada por ollas y olleta de barro, hierro y hojalata, cuchillos, cucharas, cucharones, numerosos petates, manares y cestas que eran utilizadas a manera de coladores y sebucanes, lógicamente no podía faltar el pilón, y la necesaria “mano de moler” que estaba conformada por una piedra cóncava, sobre la cual se colocaba otra piedra pequeña que se utilizaba para triturar ajos, granos, pimentones, tomates al igual que hierbas finas. Las actividades culinarias se iniciaban diariamente en la madrugada, las esclavas, sirvientas y donadas, tomaban las haces de leña, se las introducían en la estufa y los hornos para encender las llamas, mientras otras pilaban el maíz, amasaban la harina de trigo, y procedían a elaborar los guisos y sopas.
El abastecimiento de los productos de la dietas de las religiosas tuvo diversas procedencias, mientras el pescado, la sal, el cacao provenían de Gibraltar, el trigo, las arvejas, frijoles, garbanzos y las habas se cultivaban en Mucuchíes, Acequias y Cacute; el aceite y vino se traían de Castilla vía Gibraltar, la carne, la leche y la mantequilla se obtenían de los hatos del Valle y Cacute y particularmente la leña provenía de Mucunpate, (la Hechicera). El transporte de los alimentos y útiles al monasterio se realizaba sobre animales de carga, como las mulas, en 1651, las clarisas contaban con 20 mulas mansas, las cuales periódicamente fueron incrementadas y sustituidas con frecuente compras de otras bestias, no sólo de estos animales sino también de burros, que eran dirigidos por los arrieros para recorrer los caminos desde el páramo y Gibraltar hasta Mérida y acarrear los diversos productos que las religiosas requerían. La introducción de los alimentos a la clausura se hacía a través de una puerta colocada inmediata a la portería, dividida en dos postigos, uno superior y otro inferior, que el caso de la fajina sólo se abría el último para permitir el ingreso de la misma al claustro.
Esta Historia continuará...


Luis Alberto Ramírez Méndez
Escuela de Historia
Universidad de Los Andes
Mérida Estado Mérida - Venezuela.

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